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Australopithecus africanus es una especie de homínido fósil de Sudáfrica. Su nombre significa “mono del sur de África”. Los primeros restos fósiles, el cráneo de un niño conocido como el niño de Taung, fueron descubierto en 1924 por Raymond Dart en Taung, Sudáfrica, pero no fue tomado en cuenta hasta 30 años después. Posteriores descubrimientos se realizaron en Sterkfontein y Makapansgat.
La biocronología de la especie abarca desde el Piacenziense (Plioceno superior) al Gelasiense (Pleistoceno inferior), aunque las edades absolutas son difíciles de determinar por la características de los yacimientos. Algunas fuentes barajan cifras desde menos de 3 millones de años de antigüedad hasta más de 2 millones;otras lo datan entre 3,3 y 2,5 millones de años.
Características
Como otros Australopithecus, A. africanus tenía una marcha bípeda, aunque aun conservaba costumbres arborícolas. Su peso oscilaba entre los 33 y 67 kg, con una estatura de 1,50 m.
Su capacidad craneana es de 480 cm³ a 520 cm³, muy por debajo de los 1.500 cm³ del ser humano actual. Su caja craneal es más alta y redondeada que la de los antropomorfos, y su esqueleto postcraneal es similar al de Australopithecus afarensis.
Su cara es más corta. Presenta menor prognatismo (la mandíbula está adelantada con respecto al maxilar), unido a un menor tamaño de piezas dentales.
Sus piezas dentales no se diferencian mucho de las del humano. Los caninos eran pequeños, sin sobresalir como en los antropomorfos, y los incisivos eran tan pequeños como los nuestros. Recientes estudios han demostrado que podía partir semillas y frutos secos grandes con sus dientes, lo que le habría dado una gran ventaja en épocas de escasez de otros alimentos más blandos.
También es importante mencionar que desaparece el diastema (separación entre incisivos), o es muy escaso.
Por tanto, notamos una reducción de caninos e incisivos y hay un mayor énfasis de la masticación en el resto de la dentadura.
Otro punto importante es el dimorfismo sexual.

Australopithecus garhi es una especie de homínido extinguido que habitó en la zona de la actual Etiopía hace unos 2,5 millones de años, en el Gelasiense (Pleistoceno inferior). Sus restos fósiles se descubrieron en 1996 por un grupo de investigación dirigido por el paleontólogo etíope Berhane Asfaw y el antropólogo norteamericano Tim White.
Inicialmente se creyó que era el eslabón perdido entre los géneros Australopithecus y Homo, y por lo tanto un ancestro nuestra especie. Sin embargo A. garhi es más avanzado que cualquier otro australopiteco, y una especie contemporánea (o casi) de las especies ancestrales de Homo, por lo tanto no es probable que sea un ancestro humano. Tim White fue el científico que halló el primero de los fósiles de A. garhi en 1996 cerca de la ciudad de Bouri, en el río Awash medio de la Depresión de Afar en Etiopía. El ejemplar tipo de A. garhi fue encontrado por el paleoantropólogo etíope Yohannes Haile-Selassie el 20 de noviembre de 1997. El nombre de la especie "garhi" significa "sorpresa" en la lengua local Afar.
Morfología e interpretaciones
Los rasgos de A. garhi son algo distintos de los típicamente vistos en Australopithecus afarensis y en Australopithecus africanus. Un ejemplo de las diferencias puede verse al comparar el maxilar encontrado en Hadar, Etiopía (A. afarensis) con el espécimen de Bouri de A. garhi. La capacidad craneal de A. garhi es de 450 cm3, parecida a la de otros australopitecos. La mandíbula hallada por Asfaw tiene una morfología general compatible con la misma especie, aunque es posible que pertenezca otras especies de homínidos encontradas en los mismos depósitos. Los estudios hechos en los premolares y molares muestran cierta similitud con los de Paranthropus boisei que son más grandes que en otras formas gráciles de australopitecos. Se ha sugerido que si A. garhi es un ancestro de Homo (ie. Homo habilis) la morfología maxilar debería haber tenido que evolucionar rápidamente en apenas 200.000 ó 300.000 años.
Las primeras herramientas de piedra
Los pocos artefactos primitivos de piedra descubiertos con los fósiles de A. garhi y datados en 2,5-2,6 millones de años, recuerdan vagamente a la tecnología Olduvayense. El 23 de abril de 1999 la revista Science publicó que estas herramientas son más antiguas que las de Homo habilis, que es considerado un posible ascendiente directo de homínidos más modernos. Durante mucho tiempo los antropólogos sostuvieron que la habilidad de fabricar complejas herramientas era exclusiva de especies tempranas de Homo. Sin embargo, estas antiguas herramientas (cantos tallados y lascas) muestran el uso de varias técnicas que pueden observarse en las industrias más tardías de Olduvay y St. Acheul (Achelense. Asimismo, en Bouri se encontraron 3.000 artefactos toscos de piedra de una edad estimada en 2,5 millones de años.

Paranthropus aethiopicus es un homínido fósil que vivió África Oriental hace entre 2,6 y 2,2 millones de años, en el Gelasiense (Pleistoceno inferior); tenía poderosos músculos masticadores que se sujetaban al cráneo gracias a una prominente cresta sagital similar a la de los gorilas. Esta cresta es imprescindible para que la enorme musculatura facial pueda sujetarse en el cráneo. Tenía una dieta estrictamente vegetariana a base de vegetales duros. Debió vivir en un medio ambiente más seco que Australopithecus, aunque parece que fuera un ambiente pleno de sabana.
En 1967, Camille Arambourg e Yves Coppens encontraron en uno de los yacimientos del curso bajo del río Omo, cerca del lago Turkana, en Etiopía, una mandíbula (Omo 18) de unos 2,6 millones de años de antigüedad.El descubrimiento no tuvo continuidad hasta que en 1985 el paleoantropólogo estadounidense Alan Walker descubrió un cráneo (el cráneo negro) perteneciente a la misma especie de la mandíbula antes mencionada.
Este fósil que hizo posible la identificación de una nueva especie, que representó el eslabón entre Australopithecus afarensis y Paranthropus boisei. Esta especie intermedia presenta rasgos propios de los Australopithecus y anuncia los que van a caracterizar tanto al Paranthropus boisei como al Paranthropus robustus.

Paranthropus boisei es una especie de homínido fósil conocida de África Oriental, que vivió en un entorno seco y se alimentaba de vegetales duros, para lo que desarrolló un imponente aparato masticador destinado a triturar semillas y raíces. Aparece en el registro fósil en sedimentos del Pleistoceno inferior a medio, de hace entre 2,3 (Gelasiense) y 1,2 millones de años (Calabriense).
El primer ejemplar conocido fue un cráneo (OH 5) descubierto por Mary Leakey el 17 de julio de 1959 en la garganta de Olduvai, Tanzania; datado en 1,75 millones de años. Louis Leakey clasificó inicialmente la especie como Zinjanthropus boisei; "boisei" por el antropólogo Charles Boise; "zinj", una antigua palabra para designar a África Oriental, y "anthropus", hombre. Otro cráneo fue encontrado en 1969 por Richard Leakey en Koobi Fora cerca del lago Turkana.
La especie fue adscrita al género Paranthropus por Robinson en 1960, y posteriormente al género Australopithecus por Leakey et al. en 1964, sin embargo ha prevalecido la adscripción de Robinson.
Su capacidad craneal era de alrededor de 515 cm3, la cara está muy reforzada, con unos incisivos muy pequeños, pero unos enormes molares y una cresta sagital a la que debían unirse unos grandes músculos masticadores. Su foramen magnum está más adelantado que en los Australopithecus (como en el género Homo). Por lo demás, el peso, estatura y aspecto general es muy parecido a los Australapithecus.
Paranthropus boisei vivió en un medio ambiente más seco que los Australopithecus, aunque no parece que fuera un ambiente pleno de sabana. Ante el cambio climático, las especies de éste género recurrieron a la especialización de su aparato masticador para poder sobrevivir en un medio más seco. Así, con unas poderosas mandíbulas pudo tener acceso a raíces, tallos gruesos, etc. En cambio, el resto de su estructura corporal no varió prácticamente nada con respecto a sus antecesores Australopithecus.
Es el claro descendiente del Paranthropus aethiopicus. Por último, hay que destacar que el Parathropus boisei convivió con al menos tres de las primeras especies Homo: Homo habilis, Homo rudolfensis y Homo ergaster.

Paranthropus robustus es un homínido fósil que vivió en Sudáfrica hace entre 2 y 1,2 millones de años, en las edades Gelasiense y Calabriense (Pleistoceno inferior a medio). Fue la primera especie descubierta del género Paranthropus, aunque durante un tiempo se consideró perteneciente al género Australopithecus.
Características
La denominación de robustus se debe a que los primeros hallazgos, en el sur de África, eran restos de mandíbula de gran tamaño, lo que hizo pensar que el resto del cuerpo seria enorme. Pero los descubrimientos han rechazado esta teoría, y P. robustus tenía una corpulencia similar a la de sus antepasados Australopithecus.
Tenía un gran aparato masticador, que antes se creía que era producto de una especialización alimenticia en raíces y semillas. Pero estudios recientes indican que su alimentación habría sido más variada, como diversos tipos de pastos, semillas y, posiblemente, animales.
Su rostro es achatado, con mejillas más abultadas y mandíbulas menos prominentes que el Australopithecus afarensis. Posee una pequeña cresta ósea, menor que la del Paranthropus boisei, en la parte superior del cráneo.
Había bastante diferencia entre machos y hembras, sobre todo en el desarrollo de las crestas, ausentes o muy poco marcadas en las hembras.
Los machos pesaban unos 40 kilos y las hembras alrededor de 30 kilos. En cuanto a su estatura, también había grandes diferencias: el macho mediría alrededor de 1,35 metros y las hembras 1,10 metros.
La especie Paranthropus robustus sólo ha sido hallada en Sudáfrica, y su especialización parece ser menor que la de su primo el Paranthropus boisei, quizás porque no vivió en medios tan secos como aquél.
La vida del Paranthropus robustus se desarrolló en un periodo 2 y 1,2 millones de años por lo que también pudo convivir con otras especies de nuestro linaje.
Yacimientos
Los principales yacimientos de esta especie son los de Kromdraai, Swartkrans, Drimolen, Gondolin y Coopers. En la gruta de Swartkrans se hallaron los restos de 130 individuos; el estudio de su dentición reveló que la edad media de estos homínidos era solo de 17 años.
Kenyanthropus platyops es el nombre propuesto para una especie de homínido de la que se encontró un cráneo fósil en 1999. El hallazgo fue hecho por un equipo dirigido por Meave Leakey y su hija Louise, en Kenia, en una región semidesértica cercana al lago Turkana. El fósil data de unos 3,5 millones de años (Piacenziense, Plioceno). Tiene características muy interesantes, ya que posee rasgos faciales planos y delicados, y dientes relativamente pequeños.
Los científicos han propuesto definir el género Kenyanthropus, pues el cráneo encontrado muestra una mezcla equilibrada de rasgos de Australopithecus y Homo, según los descubridores se parece al KNM-ER 1470 otro fósil hallado hace unos años en esa región, clasificado como Homo rudolfensis, y con una datación mucho menor, de unos 1,8 millones de años. No obstante, dado que el espécimen tipo, KNM-WT-4000, está terriblemente distorsionado, hay autores que no lo consideran ni un género ni una especie válida y que podría tratarse simplemente de un espécimen de o por carecer de mayor evidencia para definir un nuevo género podría a lo mas designares como Australopithecus platyops o incluso ser alguna especie de Homo, tal como Homo rudolfensis.

Los seres humanos constituyen, desde el punto de vista biológico, una sola especie animal: Homo sapiens. Son también llamados genéricamente hombres, aunque ese término se aplica también específicamente a los individuos de sexo masculino.Sus capacidades le permiten aprender o utilizar matemáticas, escritura, conocimientos científicos, tecnología y estructuras lingüísticas complejas, lo que lo convierten en un ente muy social, capaz de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos. Hasta lo que hoy se sabe, ha sido el único ser vivo terrícola en visitar otro cuerpo del Sistema Solar; concretamente la Luna.
En el pasado, el género Homo fue más diversificado, y durante el último millón y medio de años incluyó numerosas otras especies. Desde la extinción del Homo neanderthalensis, hace 25.000 años y del Homo floresiensis, hace unos 12.000 años, el Homo sapiens es la única especie viva del género Homo que aún prevalece en el tiempo.
Hasta hace poco, la biología utilizaba un nombre trinomial Homo sapiens sapiens para esta especie, pero más recientemente se ha descartado el nexo filogenético entre el Neandertal y la actual humanidad,[]por lo que se usa exclusivamente el nombre binomial. Homo sapiens pertenece a una estirpe de Primates, los hominoideos. Evolutivamente se diferenció en África y de ese ancestro surgió la familia de la que forman parte los homínidos.
El ser humano prácticamente desconoce los alcances y destino de nuestra propia especie. Filosóficamente, el ser humano se ha definido y redefinido a sí mismo de numerosas maneras, otorgándose de esta manera un propósito, ya positivo, ya negativo, respecto de su propia existencia. Existen diversos sistemas religiosos e ideales filosóficos que, de acuerdo a una diversa gama de culturas e ideales individuales, tienen como propósito y función responder dichas interrogantes. Los seres humanos tienen la capacidad de ser conscientes de sí mismos así como de su pasado; saben que tienen el poder de cambiar, crear y destruir muchas cosas. En función a esto, han creado diversos códigos o sistemas morales relacionados directamente con estas conductas. Además, pueden además estar conscientes de responsabilidades y peligros provenientes de la naturaleza así como de otros seres humanos.